Kiss crisis good bye

 
 

Durante la crisis de principios de los años 90 la venta de barras de labios creció un 10% y tras el 11-S este indicador prácticamente se duplicó. Se llama “efecto lipstick” y sostiene que a medida que se aproxima una crisis económica y aumenta la incertidumbre sobre el futuro, las ventas de barras de labios se disparan. En España el año pasado el consumo de barras de labios aumentó un 6% y marcas como L’Oreal o Maybelline New York crecieron por encima de la media del mercado. Está claro: la crisis se ha pintado la boquita de carmín y ha llegado a Euskadi-Made-In para contarlo. Y nosotros con estos pelos.

Aunque en 2008 la CAPV ha sido una de las dos únicas comunidades autónomas con crecimiento de la industria (la otra ha sido Navarra) y la fortaleza de nuestro tejido industrial nos ha dado un pequeño respiro frente al resto del país, casi nadie se cuestiona ya la realidad de la crisis. En el último trimestre del año pasado comenzaron los primeros indicios de destrucción de empleo en Euskadi y el PIB se contrajo casi un 1,1% respecto al trimestre anterior.  Las voces convencidas de que la crisis nunca iba a llegar aquí cada vez hablan más bajito, nos ha pillado tan descuidados que no sabemos muy bien ni cómo ha sido ni qué tipo de crisis estamos viviendo, ni cómo saldremos de ella. 
1. ¡Queremos hacerlo!…
Decía el Gran Maestro ruso Savielly Tartakower que táctica es saber qué hacer cuando hay algo que hacer y estrategia es saber qué hacer cuando no se puede hacer nada. Teniendo en cuenta la situación de los mercados financieros, el número de países que están en recesión (y los que se le añadirán durante este año),  y las noticias que invaden nuestros periódicos cada mañana anunciando nuevos expedientes de regulación, parece que existe un riesgo real de que las empresas vascas centren sus recursos y sus esfuerzos en solventar problemas de primera necesidad directamente relacionados con su actividad productiva, descuidando su compromiso con la actividad de I+D; existe un riesgo real por tanto de que el tejido empresarial vasco dé un paso atrás en relación a su actividad de I+D. O dicho de una forma más clara: es el momento de pensar en una buena estrategia.
Lo primero que necesita una estrategia es una razón de ser, un objetivo; y el objetivo en este caso es generar valor añadido de forma intensiva, que repercuta y active todas las dimensiones que conforman nuestra realidad (económica, empresarial, social, etc.) y que venga de la mano de todos los agentes que articulan el sistema científico tecnológico de este país. Queremos hacerlo.
2. ¡podemos hacerlo!…
En  los años 80, agotado el modelo de crecimiento vigente y con el país inmerso en una importante crisis económica y social, Euskadi afrontó su primera gran transformación con una estrategia industrial de largo alcance que apostó por asegurar un contexto macroeconómico estable, mejorar las capacidades microeconómicas y adquirir conocimiento como llave para el crecimiento económico y la competitividad del conjunto del país. ¿Resultado? El PIB creció por encima de la media del Estado, aumentaron los niveles de empleo y se creó una amplia red de estructuras tecnológicas, científicas y culturales que permitieron el surgimiento de un nuevo tejido empresarial más sólido y competitivo en una sociedad con mayores niveles de bienestar.
Ahora tenemos la misma capacidad de superación que teníamos entonces y además contamos con ventajas adicionales: tenemos un sistema de innovación perfectamente estructurado para generar conocimiento y capacidades, y para traducirlos en resultados reales. Recientemente se ha aprobado el traspaso de competencias de I+D+i a Euskadi, lo que significa que podemos asumir las funciones de ordenación, planificación, promoción y fomento de la I+D+I, además de elaborar, aprobar, ejecutar y controlar los programas de I+D+I y coordinar las actividades que se realicen en el ámbito territorial vasco. Esta transferencia supone una minoración del cupo que se traduce en un importante incremento presupuestario para dedicar a la I+D+i. Tenemos por tanto la capacidad, la competencia y los recursos. Podemos hacerlo.
3. ¡y vamos a hacerlo!
Si queremos hacerlo y además podemos, hagámoslo. Apostemos por las empresas vascas como elemento central del sistema y como tractor del cambio de todo el país. Expertos como Eli Opper, responsable de gestionar la política de I+D de Israel, aconsejan centrar los esfuerzos en unos pocos sectores clave, tal y como hemos hecho en Euskadi con nanociencias, biociencias, energía y electrónica para transporte inteligente. Sólo focalizando los esfuerzos y los recursos posibilitaremos que el sistema refuerce las capacidades tecnológicas, científicas y humanas en estas áreas y las empresas puedan diversificar su actividad hacia nichos más productivos.   
La I+D+i no es una moda. No es un gasto lujoso para los tiempos de bonanza. La I+D+i es la solución del problema. Si permitimos que las empresas abandonen la apuesta por la innovación para centrarse en técnicas de supervivencia a corto plazo, perderemos todo lo que hemos conseguido y pondremos en grave peligro al tejido empresarial de este país.
Con una visión de futuro sólida y un compromiso firme por parte de todos, reforzaremos la apuesta por la innovación como instrumento de competitividad y borraremos por fin la fea sonrisa pintada de esta crisis.

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