Cuando los robots no son inteligentes…y los diseñadores tampoco

Esa bolita gris que duerme plácidamente encima de mi ordenador del trabajo y que recibe con una sonrisa felina a todo el que quiera entrar en este blog, se llama Casper. Él y su hermano llegaron a mi vida hace 7 y 8 años respectivamente, llenándola de amor…y de pelos. Muchos, muchísimos pelos. 
 
Es lo que tienen los gatos. Y cuando el tema se fue complicando y además de los dos felinos llegaron dos cachorros humanos, me di cuenta de que con dos manos lo tenía crudo para gestionar mascotas, familia y trabajo. Así que tomé algunas medidas, como por ejemplo, hacer alarde de mi pasión por la tecnología y comprarme una Roomba.
Junto con Hiro y los bichos aterradores de Boston Dynamics, Roomba es uno de mis robots favoritos. Roomba es una creación del Massachusetts Institute of Technology (MIT) a través de su spinoff iRobot. La idea de crear un robot aspirador se les ocurrió juntando tres de las áreas en las que trabajaban en aquel momento: juguetes, limpiezas y minas terrestres (recuerda esto la próxima vez que vayas despistado y la pises…) y en los 16 años que lleva en el mercado, ha crecido en prestaciones gracias a sus sensores y a las mejoras de software y de equipamiento. Respecto a las unidades iniciales, las máquinas actuales son capaces de esquivar desniveles, pueden recargarse solas y volver de nuevo al punto de limpieza donde lo dejaron, y hasta se dejan controlar desde el móvil con la aplicación HOME y te dan un informe detalladísimo de la sesión de limpieza. Incluso están haciendo sus pinitos como espía, y se habla de venta de datos a terceras empresas para la investigación en hogares inteligentes.
Pensaba en todo eso el otro día mientras veía por milésima vez a mi Roomba dar trompicones encima de la nueva alfombra del salón, girar como una peonza y finalmente quedarse atascada suplicando que la cambiara de sitio (Move roomba to a new location, then press CLEAN to restart). Estoy acostumbrada a rescatarla cuando se queda atrapada debajo del armario de la habitación de mis hijos, y cuando mete el morro debajo del mueble del salón y ya no puede sacarlo, pero verla temblar sobre la alfombra era una experiencia nueva.
Tengo que reconocer que me costó varios intentos en google para dar con el problema. Asumí (erróneamente) que mi Roomba no podía escalar alfombras, pero sí puede porque se sube a ella sin problemas. Asumí (erróneamente, de nuevo) que mi Roomba se queda atrapada en el pelo de la alfombra, pero mi alfombra es de pelo corto y no hay dónde quedarse atrapada. Y finalmente di con el problema: el problema es que mi alfombra tiene zonas claras y zonas oscuras. Cuando Roomba se acerca a una zona oscura, sus sensores de desnivel interpretan que es un agujero y la máquina se para.
Así que era eso. El bicho podría compartir con el enemigo los planos de mi casa, pero no es capaz de distinguir un hueco de un suelo negro. ¿En serio? Me acordé de los ejemplos que os puse en el post “Mamá, ¿en qué trabajas?, sobre la necesidad de aplicarle sentido común a la tecnología (y sí, políticas de innovación también). O, al menos, ofrecer la opción de activar y desactivar los sensores de desnivel a voluntad.
Pero el caso es que no tenía ningún ingeniero a mano y sí un robot miedoso incapaz de pasar por encima de la alfombra de casa que estadísticamente más pelos recoge (los gatos se pasan la vida en la sala), así que algo había que hacer. Y lo hice. Este es el resultado:
¿Queréis saber cómo lo hice? Si el problema son los sensores de desnivel, lo lógico es desactivarlos. En internet hay un montón de tipos que la gozan haciéndole chapuzas a la Roomba (aquí, aquí), pero tengo la tara de no ser ingeniero, así que no me atreví a destriparla y a juntar los leds para engañar a la máquina. A cambio, probé a tapar los sensores con papel de aluminio para que al emitir la señal, el aluminio la refleje y la máquina crea que puede avanzar sin peligro. En caso de que vosotros también tengáis un robot quintaesencia del glamour tecnológico y el progreso, que se muere de miedo encima de una alfombra negra, os regalo el truco y os paso la foto.
Queda así:

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